Título:  

El Lugar de los Obreros Cristianos

Fecha:  

24/07/2010

Referencia:  

1 Corintios 4:1

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Lectura Diario Vivir:

4.1, 2 Pablo insta a los corintios a considerar a Pedro (Cefas) y Apolos, no como a líderes de distintas facciones sino como a siervos de los misterios de Dios (véase la nota a 2.7). El siervo hace lo que su amo le dice que haga. Nosotros debemos hacer lo que Dios nos dice que hagamos, por medio de la Biblia y su Espíritu Santo. Cada día Dios nos confronta con necesidades y oportunidades que nos desafían a hacer lo que sabemos que es correcto.

4.5 Es una tentación juzgar a los demás cristianos, evaluándolos si son o no buenos seguidores de Cristo. Pero sólo Dios conoce el corazón de la persona, y sólo Él tiene el derecho de juzgarnos. La advertencia de Pablo a los corintios también debiera ser para nosotros. Debemos confrontar a los que pecan (véase 5.12, 13), pero no debemos juzgar quién es un mejor siervo de Cristo. Cuando usted juzga a alguien, se considera automáticamente mejor, y eso es arrogancia.

4.6,7 Cuán fácil es sentirnos atraídos por un líder espiritual. Cuando alguien nos ayuda, es natural que le brindemos lealtad. Pero Pablo nos advierte que tengamos cuidado del orgullo que puede originar división en la iglesia por tener líderes favoritos. Todo verdadero líder espiritual es un representante de Cristo y no tiene nada que ofrecer aparte de lo que Dios le ha dado. No permita que su lealtad origine pleitos, calumnias o quiebre relaciones. Asegúrese de que su lealtad sincera sea a Cristo y no a sus agentes humanos. Aquellos que emplean la mayoría del tiempo peleando por el liderazgo en la iglesia antes que en declarar el mensaje de Cristo no lo tienen a Él como su máxima prioridad.

4.6-13 Los corintios se habían dividido en varios grupos, cada uno seguía a su predicador favorito (Pablo, Apolos, Pedro, etc.). Cada grupo manifestaba ser el único poseedor de la verdad, y así cayeron en el orgullo espiritual. Pero Pablo les dijo que no debían atarse a ningún predicador en particular porque eran simplemente humildes servidores que habían sufrido por el mismo mensaje de salvación que hay en Cristo Jesús. Ningún predicador tiene mayor categoría que otro.

4.15 En los días de Pablo, el ayo era un esclavo que había sido asignado como tutor especial y guardián de un niño. Pablo menciona su afecto especial por los corintios (afecto mayor que el que podía tener un esclavo) y su función especial (más que un guardián). En un intento de unificar la iglesia, apela a su relación con ellos. Por padre, quiere decir que fue el fundador de la iglesia. Como él la inició, podían confiar en que tenía las mejores intenciones. Sus palabras duras eran motivadas por el amor, amor semejante al que tiene un padre por sus hijos (véase también 1 Tesalonicenses 2.11).

4.16 Pablo les dijo a los corintios que debían imitarlo. Podía hacer esta declaración porque caminaba cerca de Dios, empleaba tiempo en la Palabra de Dios y en la oración, y estaba consciente de la presencia de Dios en su vida en todo tiempo. Dios era su ejemplo, por lo tanto, su vida pudo ser un ejemplo a otros cristianos. Pablo no esperaba que los demás copiaran cada cosa que hacía, pero sí aquellos aspectos de su vida que habían sido modelados a la manera de vivir de Cristo.
4.16 Pablo les dijo a los corintios que debían imitarlo. Podía hacer esta declaración porque caminaba cerca de Dios, empleaba tiempo en la Palabra de Dios y en la oración, y estaba consciente de la presencia de Dios en su vida en todo tiempo. Dios era su ejemplo, por lo tanto, su vida pudo ser un ejemplo a otros cristianos. Pablo no esperaba que los demás copiaran cada cosa que hacía, pero sí aquellos aspectos de su vida que habían sido modelados a la manera de vivir de Cristo.
Barton, Dr. Bruce B., Editore, Biblia del Diario Vivir, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1996.